La cebolla (Allium cepa) es uno de los cultivos más importantes en la agricultura mexicana, ampliamente valorado tanto por su uso en la cocina como por sus propiedades nutricionales. Su demanda interna es alta, y México participa activamente en mercados de exportación. El cultivo de cebolla requiere suelos bien drenados, abundantes nutrientes y riego adecuado; se siembra principalmente en primavera-verano en regiones como Sinaloa, Sonora y Guanajuato. Para su crecimiento óptimo se controla la humedad y la fertilización. Entre los factores clave están: la selección de variedades adecuadas al clima local, la rotación de cultivos para evitar agotamiento del suelo y la aplicación de técnicas de fertirriego para maximizar el rendimiento.
- Factores agronómicos: Suelos sueltos y ricos en materia orgánica; climas templados. El calendario de riego es crítico para evitar el agrietamiento o la putrefacción.
- Principales enfermedades y plagas: Pulgón común de la cebolla, trips (Frankliniella occidentalis) y mildiu polvoriento; se aplican métodos de manejo integrado (control biológico con Bacillus thuringiensis y prácticas culturales).
En términos nutricionales, la cebolla destaca por su bajo valor calórico y alto contenido de fibra. Aporta cantidades significativas de potasio y calcio, además de varias vitaminas del complejo B y vitamina C. También contiene compuestos antioxidantes como la quercetina, que puede contribuir a la salud cardiovascular. En concreto:
- Rica en fibra y minerales (K, Ca).
- Baja en calorías (aprox. 40 kcal por 100 g) y grasas.
- Fuente de antioxidantes (quercetina, azufrados).
En la fase de postcosecha, la cebolla tiene un excelente potencial de conservación. Los bulbos maduros pueden mantenerse frescos entre 1 y 8 meses cuando se guardan en condiciones óptimas (0 °C y 65–70% de humedad relativa). Las cebollas, al igual que otros alliums, producen muy poco etileno y son poco sensibles a él, por lo que conviven bien con otros productos sin sufrir daños por gases de maduración. Con estos cuidados, la cadena de frío garantiza que se conserven durante largo tiempo, facilitando su comercialización nacional e internacional.
En el mercado nacional, la cebolla mexicana abastece tanto al mercado fresco como a la industria de conservas. La exportación de cebolla ha crecido en años recientes; Estados Unidos es el destino principal, aprovechando acuerdos comerciales como el T-MEC. Para mejorar su competitividad, los productores han adoptado certificaciones de calidad y prácticas sustentables. Las iniciativas de agricultura de precisión (uso de sensores de humedad y drones para monitoreo) empiezan a implementarse para optimizar rendimientos y reducir desperdicios. Los retos futuros incluyen la escasez de agua y las variaciones climáticas, que obligan a innovar en el manejo del cultivo mediante variedades más tolerantes y sistemas de riego eficientes.
En resumen: la cebolla es un cultivo estratégico que combina valor nutricional con fuerte demanda de mercado. Sus cualidades (bajo costo calórico y riqueza en nutrientes) la hacen un producto indispensable en la canasta alimentaria, mientras que la mejora continua en técnicas de cultivo y conservación asegura su calidad y competitividad tanto en México como en el exterior.