El brócoli (Brassica oleracea var. italica) se ha consolidado como un cultivo de alto valor en la agroindustria mexicana, impulsado por la demanda de alimentos saludables. Tradicionalmente, el brócoli se cultiva en climas frescos, por lo que en México se produce en temporadas de baja temperatura (principalmente otoño-invierno) en regiones montañosas como Zacatecas, Puebla y Baja California. Las variedades comerciales incluyen el brócoli de cabeza (cabeza grande única) y el brócoli de brotes (múltiples cabezas pequeñas). Para su desarrollo óptimo se requiere suelo fértil, con riego por goteo para mantener niveles de humedad constantes y proteger la calidad del florete.
- Variedades principales: “Brócoli de Calabria” (cabeza grande) y “brotes” (múltiples cabezas pequeñas). Ambas requieren control de temperatura y fertilización balanceada.
- Manejo integrado de plagas: El cultivo es susceptible a orugas de la col (mariposa blanquita Pieris rapae), pulgones y mosca blanca. Se emplea control biológico (por ejemplo, Bacillus thuringiensis contra orugas) y barreras físicas.
Nutricionalmente, el brócoli es altamente valorado por su contenido en vitaminas y fibra. Según fuentes nutricionales, es una excelente fuente de vitamina C y fibra alimentaria. Además, posee altos niveles de carotenoides (como la luteína y el beta-caroteno). Estudios científicos señalan que un consumo elevado de brócoli puede reducir el riesgo de cáncer de próstata y favorecer la salud cardiovascular. En concreto:
- Muy alto en vitamina C (50+ mg por porción) y en fibra.
- Rico en luteína y otros carotenoides (antioxidantes naturales).
- Asociado con menor incidencia de cáncer de próstata y de enfermedades cardíacas.
Tras la cosecha, el brócoli es muy perecedero. Para prolongar su frescura se recomienda enfriarlo inmediatamente a cerca de 0 °C. A esta temperatura las cabezas pueden mantenerse verdes por varias semanas; en contraste, a 10 °C comienzan a amarillear en menos de 10 días, y a 20 °C en apenas 2 días. El brócoli genera muy poco etileno pero es muy sensible a él, por lo que incluso concentraciones bajas de este gas aceleran su degradación. En promedio, su vida postcosecha en buenas condiciones es de 10–14 días. En México, la implementación de postcosecha en atmósfera controlada y técnicas de refrigeración permite ofrecer producto de alta calidad tanto al mercado interno como para exportación.
En términos comerciales, México ha ido ampliando sus envíos de brócoli al extranjero, principalmente hacia Estados Unidos. Las exigencias fitosanitarias obligan a cumplir normas como HACCP y GlobalGAP. A nivel tecnológico, las empresas avanza en automatización del empaque (uso de sensores de calidad y atmósferas modificadas) y en investigación de variedades más resistentes a enfermedades. La combinación de alta calidad nutritiva del brócoli con mejoras en tecnología de cultivo y cadena de frío posiciona a este cultivo como uno de los agroproductos de mayor crecimiento.
En síntesis: el brócoli mexicano se beneficia de innovaciones agronómicas y de cadena de suministro. Sus virtudes nutricionales (vitamina C, fibra y compuestos antioxidantes) lo hacen un cultivo “superalimento” en ascenso. Aunados a ello, los avances en conservación a bajas temperaturas y en control integrado de plagas garantizan un producto de calidad en el mercado nacional e internacional.