México es un jugador clave en el comercio global de productos agroalimentarios. Gracias a su diversidad climática, el país exporta una amplia gama de frutas, vegetales y productos procesados hacia los principales mercados mundiales. Los acuerdos comerciales como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han facilitado el acceso preferencial a grandes mercados. Dentro de la canasta de exportación destacan cultivos como el aguacate, tomate, chile fresco, berries (fresas, arándanos), cítricos, así como algunos de los productos emblemáticos de Agrícola Agua Nueva: cebolla, brócoli y frutas tropicales.
- Principales destinos: Estados Unidos es el receptor mayoritario de alimentos mexicanos (más del 80% de las exportaciones agrícolas). Otros destinos importantes incluyen Canadá, la Unión Europea, China y Japón.
- Productos líderes: El aguacate es el mayorero de ventas (con cadenas frías especializadas), seguido por berries y berries congeladas. Sin embargo, vegetales como la cebolla y el brócoli también encuentran mercado en Norteamérica y Asia, mientras que frutas tropicales como el mango ganan espacio en Europa y Medio Oriente.
- Tendencias actuales: Crece la demanda de productos orgánicos y certificados (GAP, GlobalGAP, orgánico), lo que ha llevado a los productores mexicanos a implementar estas normativas para agregar valor. Al mismo tiempo, aumentan las exportaciones de alimentos procesados (jugos, conservas, alimentos listos) integrados por innovación agroindustrial.
En la logística de exportación, la cadena de frío y la trazabilidad son cruciales. Por ejemplo, para enviar brócoli o frutas tropicales a larga distancia, se requiere embarque en contenedores refrigerados a 0–4 °C, manteniendo la calidad durante el transporte. Las empresas mexicanas han desarrollado alianzas estratégicas con transportistas terrestres y aéreos para garantizar entregas rápidas y seguras. Además, sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID) y plataformas digitales permiten a compradores monitorear en tiempo real el estado de sus embarques.
El sector de exportación agroalimentaria mexicana enfrenta desafíos como la competencia de otros países latinoamericanos y los cambios regulatorios en mercados externos. Sin embargo, existe un fuerte enfoque en la diversificación de mercados, explorando nuevas zonas como Asia y África, y en la valorización de productos nacionales mediante innovaciones de empaque (por ejemplo, atmósferas controladas o envasado al vacío) para prolongar la vida útil. De hecho, la investigación y desarrollo (I+D) en nuevas variedades resistentes a climas cálidos o en mejoras de empaque forma parte de la estrategia para mantener y aumentar la presencia mexicana en el mundo.
En definitiva: las exportaciones agroalimentarias de México reflejan la creciente sofisticación del sector. Con productos agrícolas de calidad y tecnología avanzada en producción y logística (como las prácticas innovadoras de Agrícola Agua Nueva), el país fortalece su posición en el mercado global, satisfaciendo la demanda internacional y contribuyendo al crecimiento económico nacional.